La esperanza también se entrena mirando la meta.
El cielo no es una fantasía para escapar del presente. Es la plenitud prometida por Dios, y desearlo ordena la vida: anima a luchar, perdonar, confesarse y volver a empezar.
Quien olvida la meta se agota más fácilmente en el camino. Quien la recuerda no evita las dificultades, pero las coloca dentro de una esperanza más grande.
Idea clave
Desear el cielo fortalece la esperanza en medio del camino.
Tu reto para esta idea
Haz una obra buena hoy pensando en la vida eterna, no en ser visto.