A veces seguir bien empieza por parar bien.
La fortaleza no consiste en vivir agotado. También hace falta humildad para reconocer que el cuerpo, la cabeza y el corazón necesitan descanso.
Descansar bien no es abandonarse al desorden. Es recuperar fuerzas para amar, trabajar y rezar mejor. La pereza escapa del deber; el descanso sano prepara para volver a él.
Idea clave
El descanso ordenado mantiene en pie la fidelidad en lo importante.
Tu reto para esta idea
Planifica hoy un descanso concreto que no sea puro escape ni pantalla infinita.