No todos los estados interiores son iguales.
Hay momentos de paz, claridad y deseo de hacer el bien. Y hay otros de oscuridad, inquietud, tristeza o confusión. Ambos forman parte del camino interior.
Aprender a distinguirlos ayuda mucho. No para obsesionarte contigo, sino para no tomar igual una decisión cuando estás en paz que cuando estás desordenado.
Reprimir y obedecer ciegamente son dos extremos. La madurez consiste en integrar lo que sientes dentro de una vida orientada al bien.
Idea clave
Tu interior cambia, y conviene aprender a leerlo.
Tu reto para esta idea
Detecta hoy si estás más en paz o más inquieto. No decidas deprisa.