No todos los estados interiores son iguales.
Hay días en que rezar sale solo, todo parece claro y te ves capaz de cualquier cosa buena. Y hay otros en que nada tiene sentido y te planteas dejarlo todo. Eres la misma persona; lo que cambia es tu estado interior.
Los dos momentos forman parte del camino. Aprender a distinguirlos ayuda mucho: no para obsesionarte contigo, sino para no tomar igual una decisión cuando estás en paz que cuando estás desordenado. En los días oscuros, mejor no cambiar lo que decidiste en los días claros.
Idea clave
Tu interior cambia, y conviene aprender a leerlo.
Tu reto para esta idea
Detecta hoy si estás más en paz o más inquieto. No decidas deprisa.