No basta enamorarse: hay que saber elegir.
La emoción es importante, pero no sostiene por sí sola una vida compartida. Conviene mirar valores, carácter, coherencia, fe, forma de tratar y capacidad de compromiso.
Elegir bien no enfría el amor; lo protege. La prudencia ayuda a que el corazón no vaya solo, sino acompañado por la verdad.
Idea clave
Elegir bien es más importante que sentir mucho.
Tu reto para esta idea
Reflexiona con sinceridad: ¿esta relación tiene una base sólida para construir una vida?