No basta enamorarse: hay que saber elegir.
La emoción es importante, pero no sostiene por sí sola una vida compartida. Conviene mirar valores, carácter, coherencia, fe, forma de tratar y capacidad de compromiso.
Elegir bien no enfría el amor; lo protege. La prudencia ayuda a que el corazón no vaya solo, sino acompañado por la verdad.
Antes del matrimonio conviene mirar más allá de la emoción: valores, fe, carácter, trabajo, familia y capacidad de pedir perdón. Esos aspectos sostendrán la vida cuando llegue el cansancio.
Idea clave
Elegir bien es más importante que sentir mucho.
Tu reto para esta idea
Reflexiona con sinceridad: ¿esta relación tiene una base sólida para construir una vida?