De una crítica puedes quedarte con lo útil y soltar lo demás.
Hay dos maneras de estropear una crítica. Una es cerrarte en banda —«no tienen ni idea»— y no aprender nada. La otra es darle a cada comentario el poder de hundirte el día o de cambiarte el rumbo, venga de quien venga.
Entre las dos hay un camino más sano: escuchar sin ponerte a la defensiva y después preguntarte con calma qué parte es verdad. ¿Quién me lo dice? ¿Conoce los hechos? ¿Qué podría cambiar en concreto?
Lo que sea verdad, aprovéchalo, aunque venga mal dicho. Lo que no, suéltalo sin rencor. No necesitas que todos te aprueben para estar en paz, ni fingir que nadie tiene nada que enseñarte.
Idea clave
Escucha la crítica, quédate con lo verdadero y suelta el resto.
Tu reto para esta idea
Piensa en la última crítica que te hicieron y quédate con una sola cosa verdadera que puedas cambiar esta semana.