Dejar que el otro te ayude también acerca.
Cuando queremos acercarnos a alguien que piensa distinto, solemos empezar dando: consejos, explicaciones, argumentos. Y el otro, aunque no lo diga, se siente un poco sermoneado.
A veces funciona mejor lo contrario: ponerte en situación de necesitar algo de él. Pedirle que te explique eso que se le da tan bien, que te recomiende un libro, que te eche una mano con la mudanza. De pronto la conversación empieza de igual a igual.
Quien se siente valorado se abre más que quien se siente corregido. Dejar que el otro te enseñe algo no es perder terreno: es una buena manera de empezar una amistad de verdad.
Idea clave
Pedir ayuda a alguien puede abrir una conversación mejor que darle un consejo.
Tu reto para esta idea
Pide hoy un pequeño favor o un consejo a alguien con quien apenas hablas.