San Stanislao Kostka, 1550-1568
San Stanislao Kostka nació en 1550 en Rostkow, a pocos kilómetros de Varsovia. En 1564, a los catorce años, Stanislao fue enviado a Viena junto con su hermano mayor para completar los estudios con los Jesuitas. Le gustaba mucho el estudio y la vida ordenada en el colegio, y ya empezaba a pensar en la vida religiosa. Lamentablemente, los Jesuitas tuvieron que cerrar el colegio. Stanislao, su hermano y el preceptor tuvieron que aceptar la hospitalidad de un luterano perteneciente a la nobleza.

Stanislao mantuvo un comportamiento religioso ejemplar, a pesar de las presiones del hermano, del preceptor y del luterano, quienes le criticaban. Todo era aceptado con paciencia y sumisión, hasta el punto que durante las noches Stanislao rezaba por ellos. En torno a los diecisiete años, Stanislao se enfermó gravemente. Es preciso decir que el joven pertenecía a la confraternidad de Santa Bárbara en la que los miembros se confían a su patrona para obtener la Comunión antes de morir. Stanislao, tenía plena confianza que así sucedería.
Efectivamente, una noche despertó a su preceptor que velaba a su lado, y le reveló: “!allí está Santa Bárbara! ¡Está con dos Ángeles! ¡Me trae el Santísimo Sacramento!”. Entonces, los Ángeles se inclinaron hacia él y le dieron la Comunión. El joven, ya sereno, se recostó en la cama. Algunos días después, ante la sorpresa de todos, Stanislao se alzó totalmente curado. Afirmaba que quería ir a agradecer personalmente al Señor, manifestando el deseo de ser religioso.
El padre regional de los Jesuitas no lo aceptó por su corta edad y por la falta del nulla osta paterno. Pero Stanislao no perdió los ánimos y decidió intentar en Alemania y en Italia. Cambió sus preciosos vestidos por los de campesino y así, se encaminó hacia Augusta donde residía el gran San Pedro Canisio, provincial de los jesuitas en Alemania. Dándose cuenta de la ausencia, el hermano lo buscó hasta comenzar a sentir remordimientos por la propia conducta hostil.
Mientras tanto, San Pedro Canisio evaluó con gran atención la vocación del joven y decidió invitarlo al seminario de los Jesuitas en Roma. En la carta de presentación del joven Stanislao escribió: “Stanislao, noble polaco, joven recto y lleno de celo, fue probado hace un tiempo en el colegio de los convictorios de Dilligen y se mostró siempre exacto en su propio deber y firme en la vocación. Grandes cosas esperamos de él”
Texto y fotografías: exposición internacional «Los Milagros Eucarísticos en el mundo», de san Carlo Acutis. Ficha original en miracolieucaristici.org.