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Opus Dei

A. ¿Qué es el Opus Dei?

1. ¿Qué significa Opus Dei?

Opus Dei significa en latín Obra de Dios.

2. ¿Qué es el Opus Dei?

Según el punto de vista se pueden dar varias definiciones:
  • Desde el punto de vista espiritual, el Opus Dei es un camino de santificación en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano.
  • Una definición descriptiva: el Opus Dei está formado por personas de todas las profesiones (agricultores, enfermeras, arquitectos, amas de casa...), que tienen en común la búsqueda de la santidad en esa vida corriente.
  • En cuanto a la actuación, el Opus Dei es una gran catequesis, pues ofrece formación cristiana a quien lo desea.
  • Para los que lo conocen, el Opus Dei es una familia. Aluden así a la caridad cristiana llena de afecto y simpatía acogedora que el Opus Dei enseña en sus medios de formación.
  • Desde el punto de vista jurídico, de organización eclesiástica, el Opus Dei es una Prelatura personal de la Iglesia católica. (Simplificando un poco, una Prelatura personal viene a ser una diócesis con unas características peculiares).

3. ¿Cuándo nació el Opus Dei?

Dios nuestro Señor hizo ver el Opus Dei a San Josemaría Escrivá el 2 de octubre de 1928.

4. ¿Quién puede pertenecer al Opus Dei?

Pueden pertenecer al Opus Dei las personas que han recibido esa vocación divina; una llamada de Dios a buscar la santidad en el trabajo, y a promover en otros ese encuentro con el Señor en la vida ordinaria.

5. ¿Cómo saber si se tiene esa vocación?

Una vocación es un gran don divino. Para descubrirla es necesario rezar preguntando a Dios por su voluntad. También se precisa conocer la opinión de los directores del Opus Dei, que lógicamente conocen bien las características de la vocación al Opus Dei y ayudarán a discernir si uno tiene esa vocación.

6. ¿Qué enseñanzas trasmite el Opus Dei?

Siguiendo a san Josemaría Escrivá, el Opus Dei difunde las enseñanzas de Jesucristo, y las aplica a la vida ordinaria procurando hacer amable la santidad en medio de las tareas cotidianas.

7. ¿La formación que trasmite el Opus Dei es teórica?

El Opus Dei procura que sus enseñanzas sean a la vez teóricas y prácticas, de modo que haya equilibrio, coherencia y unidad en la vida del cristiano. En los medios de formación del Opus Dei, además de aprender ideas, se reciben consejos y ánimos para aplicarlas en la realidad.

8. ¿Qué aspectos abarca esta formación?

Las enseñanzas que se reciben en el Opus Dei se pueden agrupar en varios temas:
  • Formación doctrinal: para conocer bien las enseñanzas de la Iglesia católica.
  • Formación humana y espiritual: para adquirir las cualidades propias del cristiano que desea amar intensamente a Dios en medio de su trabajo ordinario.
  • Formación apostólica: fomentando el interés por la salvación de las almas.

9. ¿En qué países se puede encontrar el Opus Dei?

En toda América y buena parte de Europa; en Australia, Nueva Zelanda y en muchos países de Asia y África (por ejemplo, Japón, Filipinas, India, Kazajistán, Kenia, Nigeria, Congo, Camerún, etc.). Si desea información sobre el Opus Dei en su país, visite la web oficial: opusdei.org

B. Historia breve del Opus Dei

1. Inicios del Opus Dei

1928 — Fundación. El día 2 de octubre, en Madrid, Dios nuestro Señor muestra el Opus Dei a San Josemaría Escrivá.

1933 — Se abre el primer centro del Opus Dei: la academia DYA que pronto pasó a ser residencia universitaria.

1941 — El obispo de Madrid Mons. Leopoldo Eijo y Garay, que conoce y bendice el Opus Dei desde sus comienzos, otorga su aprobación diocesana. Tres años después ordena a los tres primeros sacerdotes del Opus Dei: Mons. Álvaro del Portillo, D. José Mª Hernández de Garnica y D. José Luis Muzquiz.

1947 — La Santa Sede emite la primera aprobación pontificia. El año anterior San Josemaría Escrivá se ha trasladado a vivir a Roma.

1950 — Pío XII concede la aprobación definitiva del Opus Dei.

2. Expansión del Opus Dei

El Opus Dei nació en España, pero con vocación universal. En cuanto lo permitió la segunda guerra mundial, el Opus Dei empezó su desarrollo en otros países:

1946-47 — Comienza el Opus Dei en Europa: Portugal, Italia, Gran Bretaña, Francia, Irlanda.

1949-51 — Inicios en América: México, EEUU, Chile, Argentina, Colombia, Venezuela.

1951-57 — En otros países de Europa y América.

1958 — Comienzos del Opus Dei en África y Asia: Kenia y Japón.

1963 — Se empieza en Oceanía: Australia.

(Actualmente se encuentra en más de sesenta países).

3. Madurez del Opus Dei

1969 — San Josemaría Escrivá convoca un Congreso extraordinario del Opus Dei para estudiar el paso jurídico a Prelatura Personal, figura que acaba de crear el concilio Vaticano II.

1975 — Fallece en Roma San Josemaría Escrivá. En ese momento pertenecen al Opus Dei unas 60.000 personas. Le sucede Mons. Álvaro del Portillo.

1982 — San Juan Pablo II establece el Opus Dei como Prelatura Personal.

1994 — Fallece en Roma Mons. Álvaro del Portillo. Le sucede Mons. Javier Echevarría.

2002 — San Juan Pablo II canoniza a San Josemaría Escrivá, que así entra a formar parte de los santos de la Iglesia católica. En esos momentos hay unas 84.000 personas del Opus Dei.

C. Palabras de los Papas sobre san Josemaría y el Opus Dei

1. San Juan Pablo II

«Manifestación evidente de esta Providencia divina es la presencia constante a lo largo de los siglos de hombres y mujeres, fieles a Cristo, que iluminan con su vida y su mensaje las diversas épocas de la historia. Entre estas figuras insignes ocupa un lugar destacado el beato Josemaría Escrivá, que, como subrayé el día solemne de su beatificación, recordó al mundo contemporáneo la llamada universal a la santidad y el valor cristiano que puede adquirir el trabajo profesional, en las circunstancias ordinarias de cada uno» (14.X.1993).

«Con sobrenatural intuición, el beato Josemaría predicó incansablemente la llamada universal a la santidad y al apostolado (...) En una sociedad en la que el afán desenfrenado de poseer cosas materiales las convierte en un ídolo y motivo de alejamiento de Dios, el nuevo beato nos recuerda que estas mismas realidades, criaturas de Dios y del ingenio humano, si se usan rectamente para gloria del Creador y al servicio de los hermanos, pueden ser camino para el encuentro de los hombres con Cristo» (17.V.1992).

2. Juan Pablo I

«Escrivá de Balaguer, con el Evangelio, decía continuamente: "Cristo no nos pide un poco de bondad, sino mucha bondad. Pero quiere que lleguemos a ella no a través de acciones extraordinarias, sino con acciones comunes, aunque el modo de ejecutar tales acciones no debe ser común". Allí "nel bel mezzo della strada", en la oficina, en la fábrica, nos hacemos santos a poco que hagamos el propio deber con competencia, por amor de Dios, y alegremente, de manera que el trabajo cotidiano se convierta no en una "tragedia cotidiana", sino en la "sonrisa cotidiana"» (25.VII.1978).

3. San Pablo VI

«Consideramos con paterna satisfacción cuanto el Opus Dei ha realizado y realiza por el Reino de Dios; el deseo de hacer el bien, que lo guía; el amor encendido a la Iglesia y a su Cabeza visible, que lo distingue; el celo ardiente por las almas, que lo empuja hacia los arduos y difíciles caminos del apostolado de presencia y de testimonio en todos los sectores de la vida contemporánea» (1.X.1964).

D. El espíritu del Opus Dei

1. ¿Cuál es el espíritu del Opus Dei?

El Opus Dei difunde la llamada a la santidad en el cumplimiento del propio trabajo y de las obligaciones personales. «El espíritu del Opus Dei tiene como característica esencial el hecho de no sacar a nadie de su sitio, sino que lleva a que cada uno cumpla las tareas y deberes de su propio estado, de su misión en la Iglesia y en la sociedad civil, con la mayor perfección posible». Algunos rasgos del espíritu del Opus Dei son los siguientes:

2. La filiación divina

- Un cristiano es un hijo de Dios, en virtud del bautismo. Esta verdad básica del cristianismo ocupa un lugar fundamental en el espíritu del Opus Dei, como enseña su fundador: «La filiación divina es el fundamento del espíritu del Opus Dei». En consecuencia, el Opus Dei fomenta la confianza en la providencia, la sencillez en el trato con Dios, un profundo sentido de la dignidad de todo ser humano y de la fraternidad entre los hombres, un amor cristiano al mundo y a las realidades creadas por Dios, la serenidad y el optimismo.

3. La vida ordinaria en el espíritu del Opus Dei

- El cristiano puede buscar la santidad a través de las actividades que desarrolla. En palabras del fundador del Opus Dei: «La vida ordinaria puede ser santa y llena de Dios»; «el Señor nos llama a santificar la tarea corriente, porque ahí está también la perfección cristiana». Consecuencias:
  • Trascendencia de las pequeñas cosas. «La santidad "grande" está en cumplir los "deberes pequeños" de cada instante», enseñaba el fundador del Opus Dei. Por ejemplo, los detalles de servicio, de buena educación, de respeto a los demás, de orden material, de puntualidad, etc.: cuando se viven por amor de Dios, esos detalles no son irrelevantes para la vida cristiana.
  • Entre las realidades ordinarias sobre las que un cristiano debe edificar su santificación se cuentan el matrimonio y la familia. «El matrimonio no es, para un cristiano, una simple institución social, ni mucho menos un remedio para las debilidades humanas: es una auténtica vocación sobrenatural».
  • Santificar el trabajo, santificarse en el trabajo, santificar con el trabajo. Lo comentamos a continuación.

4. El trabajo en el Opus Dei

- La santificación del trabajo es como el quicio en el que se apoya la vida espiritual del cristiano. Santificar el trabajo exige realizarlo con la mayor perfección humana posible (competencia profesional) y con perfección cristiana (por amor a la voluntad de Dios y en servicio de los hombres).

Conforme al espíritu del Opus Dei, el trabajo puede ser santificado y convertirse en camino de santificación: "al haber sido asumido por Cristo, el trabajo se nos presenta como realidad redimida y redentora: no sólo es el ámbito en el que el hombre vive, sino medio y camino de santidad, realidad santificable y santificadora". Cualquier trabajo honrado es ocasión de dar gloria a Dios y de servir a los demás.

"Somos nosotros hombres de la calle, cristianos corrientes, metidos en el torrente circulatorio de la sociedad, y el Señor nos quiere santos, apostólicos, precisamente en medio de nuestro trabajo profesional, es decir, santificándonos en esa tarea, santificando esa tarea y ayudando a que los demás se santifiquen con esa tarea".

5. Libertad en el Opus Dei

- Los fieles del Opus Dei son ciudadanos que disfrutan de los mismos derechos y están sujetos a las mismas obligaciones que los otros ciudadanos, sus iguales. En sus actuaciones políticas, económicas, culturales, etc., obran con libertad y con responsabilidad personal, sin pretender involucrar a la Iglesia o al Opus Dei en sus decisiones ni presentarlas como las únicas congruentes con la fe. Esto implica respetar la libertad y las opiniones ajenas.

6. Oración y sacrificio en el espíritu del Opus Dei

- El espíritu del Opus Dei impulsa a la oración y la penitencia, para sostener el empeño por santificar las ocupaciones ordinarias. Los fieles de la prelatura incorporan a su vida la oración, asistencia diaria a la Santa Misa, confesión sacramental, lectura y meditación del Evangelio, la devoción a la Virgen, etc. Para imitar a Jesucristo, realizan también sacrificios, especialmente los que facilitan el cumplimiento del deber y hacen la vida agradable a los demás.

7. La caridad en el Opus Dei

- Los miembros del Opus Dei se esfuerzan en dar testimonio de su fe cristiana. En palabras del fundador: «Al esforzarnos codo con codo en los mismos afanes con nuestros compañeros, con nuestros amigos, con nuestros parientes, podremos ayudarles a llegar a Cristo». Este afán de dar a conocer a Cristo es inseparable del deseo de contribuir a resolver las necesidades materiales y los problemas sociales del entorno.

8. La unidad de vida en el Opus Dei

- La amistad con Dios, las ocupaciones cotidianas y el empeño apostólico personal han de compenetrarse en una «unidad de vida sencilla y fuerte», expresión habitual de San Josemaría. El cristiano no debe «llevar como una doble vida: la vida interior, la vida de relación con Dios, de una parte; y de otra, distinta y separada, la vida familiar, profesional y social». Por el contrario, «hay una única vida, hecha de carne y espíritu, y ésa es la que tiene que ser -en el alma y en el cuerpo- santa y llena de Dios».