Venezuela, milagros eucarísticos
Betania, 1991
Este milagro eucarístico se produjo durante la Misa de medianoche del 8 de diciembre de 1991, en el santuario mariano de Finca Betania de Cúa, en Venezuela. El padre Otty, capellán del santuario, describió así el acontecimiento:

Después de partir la Hostia magna en cuatro trozos, los puse en la patena. Poco después bajé la mirada y no podía creer lo que veían mis ojos: uno de los trozos tenía una mancha roja, de la que empezó a brotar una sustancia semejante a la sangre que sale de una herida. Después de la Misa tomé la Hostia y la guardé en la sacristía del santuario.
Al día siguiente, a las seis de la mañana, fui a verla y comprobé que seguía brotando sangre y que poco después comenzó a secarse. Sin embargo, aún hoy la sangre parece fresca. Lo extraño es que brotó sólo de un lado de la Partícula, sin manchar el resto de las especies eucarísticas.
Numerosos peregrinos presentes en la Misa comprobaron que el sacerdote no tenía heridas de las que pudiera proceder la sangre. Los análisis indicaron, además, que la sangre del sacerdote no coincidía con la de la Partícula. A petición del entonces obispo de Los Teques, monseñor Pío Bello Ricardo, la Hostia fue sometida a estudios específicos, cuyos resultados señalaron que se trataba de sangre humana del grupo AB positivo.
Desde entonces, la Hostia ha sido venerada por peregrinos de Venezuela y de otros países. Se conserva en el convento de las Agustinas Recoletas del Sagrado Corazón de Jesús, en Los Teques, en una capilla destinada a la adoración perpetua.
En 1998, el peregrino Daniel J. Sanford, de Nueva Jersey, afirmó haber filmado otro episodio ante la Hostia. Este es su relato:
El 12 de noviembre de 1998 participé en una peregrinación a Betania con un grupo de oración y nos llevaron a ver la Hostia milagrosa en la capilla de las Agustinas de Los Teques. Nuestro director espiritual, el padre Mazzarella, celebró la Misa. Terminada la celebración, abrí la puerta del sagrario donde se encontraba la Hostia. Con gran asombro vi que parecía estar en llamas y que en el centro había un corazón que latía y sangraba. Lo vi durante unos treinta segundos; después, la Hostia volvió a su estado normal. Conseguí filmar una parte de este episodio con mi cámara de vídeo.
Fuente
Texto y fotografías: exposición internacional «Los Milagros Eucarísticos en el mundo», de san Carlo Acutis. Ficha original en miracolieucaristici.org.