Argentina, milagros eucarísticos
Buenos Aires, 1992-1994-1996
La parroquia de Santa María de Buenos Aires fue escenario de tres acontecimientos eucarísticos, ocurridos en 1992, 1994 y 1996. El doctor Ricardo Castañón Gómez fue llamado por el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, para analizar el caso de 1996.

En mayo de 1992, un ministro encontró fragmentos de Hostia consagrada en el corporal. El sacerdote los puso en un recipiente con agua y lo dejó en el sagrario para que se disolvieran. Siete días después, los fragmentos habían adquirido un color rojizo semejante a la sangre. El domingo siguiente también se observaron pequeñas gotas rojas en las patenas usadas para distribuir la Comunión.
En julio de 1994, durante una Misa de niños, un ministro vio una gota de sangre que fluía por la pared de la píxide. El 15 de agosto de 1996, una Hostia que había caído al suelo fue colocada en agua para que se disolviera. El 26 de agosto, al abrir el sagrario, un ministro comprobó que había aparecido una sustancia semejante a la sangre.
El abogado australiano Ron Tesoriero, que participó en la investigación del caso de 1996, relató así su intervención:
El 5 de octubre de 1999 llegué a Buenos Aires por invitación del doctor Ricardo Castañón. Entrevistamos al sacerdote, el padre Alejandro Pezet, y a otros testigos, y obtuvimos muestras. Documenté en vídeo las partes esenciales de la investigación.
El 21 de octubre de 1999 enviamos una muestra para una prueba de ADN al laboratorio Analytical Genetics de San Francisco. El 1 de mayo de 2000 me informaron de que, aunque había ADN humano, no se podía obtener un perfil genético. Diferentes científicos sostenían opiniones distintas.
Durante más de un año estudié imágenes histológicas hasta encontrar una semejante al caso de Buenos Aires: tejido cardíaco humano inflamado por una alteración del suministro de sangre. Busqué entonces a un especialista que fuera a la vez patólogo y cardiólogo, y encontré al doctor Frederick Zugibe en Nueva York.
El 20 de abril de 2004, el periodista australiano Mike Willesee me acompañó a presentar las muestras al doctor Zugibe. Él no conocía la historia de la muestra ni nuestra investigación y la examinó al microscopio mientras yo grababa.
Ante el microscopio, el doctor Frederick Zugibe declaró:
Esto es tejido muscular del corazón: miocardio procedente de la pared del ventrículo izquierdo, cerca de una zona valvular. El músculo cardíaco está inflamado y contiene células que salen de la sangre para responder a un traumatismo o lesión.
La presencia de glóbulos blancos indica que el corazón sufrió una lesión traumática y que estaba vivo cuando se tomó la muestra. El suministro de sangre se había visto comprometido.
Tesoriero añadió:
Lo que asombró al doctor Zugibe fue el buen estado de los glóbulos blancos y del tejido cardíaco, pese a que la muestra había permanecido durante años en agua destilada. Sin un conservante, no esperaba encontrar los glóbulos blancos en aquellas condiciones.
En su informe formal del 26 de marzo de 2005, el doctor Zugibe indicó que los tejidos presentaban cambios degenerativos en el miocardio, posiblemente debidos a una obstrucción de una arteria coronaria o a un fuerte golpe sobre el pecho.
Ron Tesoriero publicó su investigación en el libro Mi corazón humano: donde la ciencia y la fe chocan y en varios documentales.
Fuente
Texto y fotografías: exposición internacional «Los Milagros Eucarísticos en el mundo», de san Carlo Acutis. Ficha original en miracolieucaristici.org.