Que te cueste ser mejor no es un fallo del sistema: es lo normal.
A veces esperamos que ser buena persona salga solo, y cuando notamos resistencia por dentro nos frustramos, como si algo fallara. Pero la vida humana tiene algo de combate: llevas dentro una inclinación al bien y otra al mal, y sacar adelante lo bueno pide pelea.
Saberlo cambia el ánimo. No te asustas al notar la lucha ni te rindes a la primera. Tampoco te crees peor que los demás: a todos les pasa, incluso a los que más admiras.
No es un combate triste. Es el de quien quiere querer bien y no se conforma con dejarse llevar. Cada pequeña batalla ganada, aunque no se vea, te hace más libre.
Idea clave
Costar no significa ir mal: la vida buena se conquista luchando.
Tu reto para esta idea
Identifica una pelea interior que hoy te toca (un enfado, una pereza, una envidia) y plántale cara una vez, sin dramatizar.