Puedes rezar muchas fórmulas y seguir sin tratar a quien las recibe.
Rosario, Ángelus, romerías, imágenes y jaculatorias son formas de expresar el amor a María. Pero una práctica repetida puede convertirse en una casilla marcada si ya no recuerdas que detrás hay una relación personal.
La solución no es abandonar las devociones, sino devolverles su dirección.
Un avemaría puede ser saludo, una imagen puede provocar una conversación y una romería puede convertirse en tiempo compartido con una Madre.
La cantidad no garantiza el trato. A veces una sola oración dicha con presencia vale más para tu relación que muchas palabras pronunciadas mientras tu cabeza está completamente en otra parte.
Idea clave
Las devociones tienen sentido cuando alimentan una relación real con María y con Jesús.
Tu reto para esta idea
Elige hoy una devoción que ya practicas y hazla más despacio, sabiendo a quién te diriges.