No hace falta probarlo para saber lo que hace, igual que un médico no necesita enfermar para conocer una enfermedad.
«Es natural», «todo el mundo lo hace», «solo es de vez en cuando». Son frases que se oyen mucho. Normalmente se empieza por una calada o un porro que te ofrece alguien en una fiesta, por curiosidad o para no quedar mal.
Lo que no se suele decir es que la marihuana afecta al cerebro a los pocos minutos, que sus efectos son peores en los jóvenes y que las neuronas dañadas se regeneran con dificultad. Los estudios hablan de problemas de memoria y de atención. Además, crea una dependencia psíquica que hace costoso dejarla. Que no pase todo eso a la primera no significa que no pase.
No necesitas experimentarlo para saberlo. Cuidar tu cabeza también es cuidar tu libertad: decir que no a la primera es mucho más fácil que salir después.
Idea clave
Decir que no a la primera es mucho más fácil que salir después.
Tu reto para esta idea
Piensa hoy qué responderías si te ofrecieran un porro y ten preparada una frase corta y tranquila para decir que no.