No eres un invitado de sobra en la vida de Dios.
Hay personas que se sienten toleradas, pero no queridas; presentes, pero no esperadas. Esa sensación puede entrar también en la relación con Dios.
La fe cristiana dice algo más fuerte: Dios no te da un rincón frío. Te llama hijo, te busca, te perdona y quiere que vivas cerca de su corazón.
Si de verdad lo crees, cambia tu forma de volver a Él. No vuelves como quien molesta, sino como quien tiene casa.
Idea clave
Dios no solo te permite acercarte: te quiere en su corazón.
Tu reto para esta idea
Reza hoy un Padrenuestro despacio, deteniéndote en la palabra Padre.