Sí: no estás improvisado.
Tu vida no es una acumulación de días sin dirección. Dios puede servirse de tu historia, tus talentos, tus heridas y tus circunstancias para llamarte a algo concreto.
Ese plan no siempre aparece completo desde el principio. Se descubre viviendo con fe, responsabilidad y atención a lo que cada día pide.
No necesitas resolver toda tu vida de una vez. Dios suele dar luz suficiente para el siguiente paso, dentro de las tareas y relaciones que ya forman parte de tu día.
Idea clave
Tu vida tiene sentido.
Tu reto para esta idea
Piensa hoy qué te está pidiendo la vida: una tarea, una decisión o una entrega concreta.