Mucho: eres querido personalmente.
Tu vida no vale solo por lo que produces, lo que otros ven o lo que tú sientes en un momento bajo. Tu valor es más profundo.
Si Dios te crea y te sostiene, tu existencia no es indiferente. Eres querido personalmente, y eso da una dignidad que nada superficial puede quitar.
Tu dignidad no depende de producir, gustar o acertar siempre. Tiene una raíz más honda: eres persona, creado por Dios y llamado a una relación real con Él.
Idea clave
Tu vida tiene valor único.
Tu reto para esta idea
Vive hoy como alguien valioso: cuida tus actos, tus palabras y tu interior.