Médico, psicólogo y acompañamiento espiritual no compiten por la misma persona.
Un trastorno de la alimentación, una depresión o una adicción suelen afectar a todo a la vez: al cuerpo, a la manera de pensar, a la familia y a la relación con Dios. Por eso rara vez basta una sola ayuda.
Ir al médico o al psicólogo no demuestra poca fe. Y rezar no vuelve innecesario seguir un tratamiento. Un sacerdote no sustituye a un médico, y un médico no tiene por qué responder él solo a todas tus preguntas sobre el sentido de lo que te pasa.
Somos una unidad: cuidar una parte ayuda a que las demás respiren. Pedir varias ayudas a la vez, cada una en lo suyo, no es complicarse: es tomarse en serio lo que te pasa.
Idea clave
Médico, psicólogo, familia y fe pueden sumar en una recuperación, cada uno en lo suyo.
Tu reto para esta idea
Si estás pasando por algo serio, piensa qué ayuda todavía no has pedido y da hoy el primer paso para pedirla.