Puede complicarlo, pero Dios sabe reconducir.
Tus decisiones importan de verdad. Puedes equivocarte, retrasar el bien o causar daño. La libertad no es un juego sin consecuencias.
Pero Dios no queda derrotado por tus errores. Si vuelves, rectificas y te abres a su gracia, también puede escribir con líneas torcidas.
Reconocer un pecado concreto no reduce tu dignidad. Al contrario: te permite salir del escondite, reparar lo posible y recuperar una libertad que el hábito malo iba estrechando.
Idea clave
Dios sabe reconducir incluso tus errores.
Tu reto para esta idea
Rectifica hoy algo concreto. No te quedes atrapado en el fallo.