No solo el mundo exterior habla de Él.
Tu conciencia, tu libertad, tu deseo de verdad, tu hambre de amor y tu rechazo al mal dicen algo de ti. No eres solo materia reaccionando.
Mirar dentro con profundidad puede abrirte a Dios. No para encerrarte en tus emociones, sino para descubrir que tu interior también lleva huellas de eternidad.
Mirar dentro no demuestra por sí solo todas las verdades de la fe. Pero puede abrir una pregunta seria: por qué buscas una plenitud que ninguna cosa limitada consigue llenar del todo.
Idea clave
Tu interior tiene huella de Dios.
Tu reto para esta idea
Mira hoy dentro, no solo fuera. Observa qué deseo profundo aparece.