Saltar al contenido principal
ideasrápidas
  • Inicio
  • Buscar
  • Confesión
Disciplina

Tu defecto puede ser un don desordenado

A veces no necesitas arrancar un rasgo, sino enseñarle a servir a un bien mayor.

Una persona emprendedora puede convertirse en impaciente; alguien sensible, en susceptible; quien posee firmeza, en terco. El defecto no siempre nace de una capacidad ausente. A veces aparece cuando una cualidad buena ocupa demasiado espacio o pierde su dirección. Mirarlo así no justifica el daño. Ayuda a trabajar con más precisión. No se trata de apagar la energía, sino de unirla a la escucha; ni de perder sensibilidad, sino de evitar que cada gesto ajeno se convierta en una ofensa personal. Preguntarte qué bien se ha desordenado abre un camino más fecundo que odiar tu carácter. Dios puede contar con esa fuerza una vez educada. La zona que hoy crea conflictos quizá esconda también una capacidad que mañana sirva mucho a los demás.

Idea clave

Algunos defectos se trabajan ordenando una cualidad buena, no eliminando todo el rasgo.

Tu reto para esta idea

Elige un defecto habitual y pregúntate qué capacidad positiva hay detrás y qué límite necesita para servir mejor.

BASADO EN

Personalidad →