Cuidarte no es vanidad; es responsabilidad.
El cuerpo forma parte de la persona. Por eso no viene bien tratarlo como objeto de capricho, escaparate o herramienta para cualquier placer. Lo que haces con tu cuerpo también te hace algo por dentro.
Cuidarlo con descanso, limpieza, sobriedad y respeto es una forma básica de justicia contigo mismo y con Dios, que te creó entero: alma y cuerpo.
Idea clave
El cuerpo merece cuidado porque forma parte de tu dignidad personal.
Tu reto para esta idea
Haz hoy una elección concreta de cuidado corporal: dormir, comer, moverte o evitar un exceso.