No eres un espíritu que arrastra un cuerpo neutro y moldeable.
Se ha extendido la idea de que el cuerpo es una especie de material en blanco, que cada uno modela según lo que siente ser en cada momento. Como si tú fueras solo tu voluntad, y el cuerpo un traje que te pones.
La fe mira al ser humano de otra manera: eres cuerpo y espíritu en una sola pieza, no dos cosas pegadas. Tu cuerpo no es ajeno a ti ni un estorbo: también participa de tu dignidad y dice algo verdadero de quién eres.
Esto no es cerrar los ojos al sufrimiento de quien no se reconoce en su cuerpo, que es real y merece cercanía. Es recordar que la libertad crece cuando parte de la verdad de lo que somos, no cuando la ignora.
Idea clave
Eres unidad de cuerpo y espíritu; el cuerpo también dice quién eres.
Tu reto para esta idea
Trata hoy tu cuerpo con respeto (descanso, comida, esfuerzo) como parte de ti, no como una herramienta aparte.