«Sigo mi conciencia» no significa «hago lo que me parece».
Solemos apelar a la conciencia como si fuera la última palabra: «yo lo siento así». Y es verdad que hay que seguirla. Pero la conciencia no es un capricho ni una corazonada: es un juicio sobre lo que está bien, y puede acertar o equivocarse.
Por eso necesita formarse. Una conciencia sin educar es como alguien que opina de todo sin haberse informado de nada. Buscar la verdad, aprender, dejarse ayudar, no vivir a base de impulsos: eso es afinar la brújula, no perder libertad.
Seguir tu conciencia es lo correcto; pero tienes la responsabilidad de que esa conciencia esté bien formada. No basta con sentirlo: hay que buscar lo que de verdad es bueno.
Idea clave
Debes seguir tu conciencia, y por eso mismo debes formarla en la verdad.
Tu reto para esta idea
En un tema en el que sueles «tirar de intuición», infórmate hoy de verdad antes de dar tu juicio por bueno.