No naciste terminado: puedes adquirir cualidades buenas.
La personalidad no es una cárcel cerrada. Hay temperamento, historia y límites, sí; pero también hábitos que se pueden adquirir con actos repetidos.
Si siempre dices “yo soy así”, puedes estar renunciando demasiado pronto a crecer. La gracia de Dios y el esfuerzo diario permiten formar un carácter más paciente, fuerte, sincero y servicial.
Idea clave
El carácter mejora con actos concretos repetidos con paciencia.
Tu reto para esta idea
Elige una virtud que necesitas y practica hoy un acto pequeño de esa virtud.