Lo último que dijo Juan Pablo II antes de morir fue «amén».
El 2 de abril de 2005, miles de personas rezaban en la plaza de San Pedro mientras Juan Pablo II se apagaba. Poco antes de morir, alzó la mano en un gesto de bendición mirando hacia la ventana de la plaza, dijo «amén» y expiró.
«Amén» significa «así sea». Es la palabra con la que terminamos casi todas las oraciones. En sus labios fue el resumen de una vida entera: un sí a Dios repetido en la salud y en la enfermedad, en los años fuertes y en los de fragilidad, cuando ya casi no podía hablar.
Nadie improvisa ese último amén. Se prepara con muchos síes pequeños: aceptar lo que no elegiste, cumplir lo que prometiste, fiarte de Dios cuando no ves. Cada día te da ocasiones de ensayarlo.
Idea clave
El último sí a Dios se prepara con los síes pequeños de cada día.
Tu reto para esta idea
Termina hoy tu oración de la noche diciendo «amén» despacio, pensando a qué le estás diciendo que sí.