Cuando alguien está deprimido, que cancele no significa que no te quiera cerca.
Un amigo deja de venir a los planes. Dice que sí y a última hora cancela, tarda días en contestar o no contesta. Es fácil sacar la conclusión equivocada: que ya no le interesas, que se ha vuelto un borde. Y poco a poco dejas de llamarle.
En una depresión, apartarse es parte de la enfermedad. Salir de casa cuesta muchísimo, y cada mensaje sin responder pesa como una deuda más. Precisamente cuando menos lo pide es cuando más falta le hace que alguien no se canse.
No hace falta insistir ni hacerle sentir culpable. Basta con seguir contando con él: invitarle sin presión, escribirle cosas que no exijan respuesta, proponerle planes pequeños. Y, si lo ves muy mal, animarle con cariño a pedir ayuda profesional.
Idea clave
A quien se aísla por una depresión le ayuda que tú no te retires.
Tu reto para esta idea
Escribe hoy a alguien que se ha ido apartando un mensaje que no necesite respuesta, solo para que sepa que sigues ahí.