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Fe

Rezar por alguien también es ayudar

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«Estoy rezando por ti» no es una frase para salir del paso.

Solemos decir «rezo por ti» como lo que se suelta cuando ya no puedes hacer nada más, medio de compromiso. Como si rezar fuera el premio de consolación de la ayuda de verdad. Y no es eso: es una forma concreta de sostener a alguien. Quien lo ha vivido lo nota. Una persona ingresada en el hospital contaba que sentía «un ejército rezando por mí», y que eso le daba fuerzas reales, físicas y de ánimo, para aguantar. No es magia ni sustituye a los médicos, pero saberse llevado por otros ante Dios cambia cómo se pasa el trago. Rezar por quien sufre no te libra de estar ni de echar una mano en lo práctico. Pero cuando cargas su nombre delante de Dios, estás haciendo algo de verdad por él, aunque no se vea. Acompañar también se hace de rodillas.

Idea clave

Rezar por quien sufre no es un consuelo vacío: es acompañarlo de verdad ante Dios.

Tu reto para esta idea

Hoy reza en concreto por alguien que esté sufriendo, con su nombre, y díselo si viene bien.

BASADO EN

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