La oración puede reunir fuerzas para actuar, no sustituir lo que debes hacer.
Ante un problema serio —una enfermedad en casa, un despido, un accidente— hay una forma pasiva de decir «Dios proveerá» que se desentiende de lo que toca hacer. Y hay una oración que te vuelve más atento: ordena el miedo, te une a otros y te ayuda a ver qué te toca ahora.
Pedir ayuda a Dios y usar los medios que tienes no se oponen: forman parte de la misma confianza. Si puedes avisar, llamar al médico, pedir ayuda o simplemente estar, hacerlo también es parte de tu oración.
Rezar no te quita la responsabilidad: te da fuerzas para cargar con ella.
Idea clave
En una crisis, confiar en Dios incluye actuar con los medios y responsabilidades que tienes.
Tu reto para esta idea
Si hoy te toca afrontar algo difícil, reza un momento y después haz la primera cosa concreta que esté en tu mano.