La valentía de hablar puede empezar mucho antes de abrir la boca.
Felipe se pone en camino después de escuchar en la oración.
El artículo insiste en que su paso hacia el etíope no nace solo de personalidad audaz, sino de una relación con el Espíritu Santo que le permite reconocer una llamada.
Ante una conversación pendiente, solemos ensayar argumentos o imaginar el peor resultado. Rezar antes no garantiza que todo salga como quieres, pero limpia la intención: ¿buscas ayudar, lucirte, descargar algo o controlar la respuesta?
También te hace disponible para cambiar el plan.
Quizá toque preguntar, esperar o callar una frase que parecía imprescindible. La oración no sustituye prepararte; orienta para qué y cómo vas a hablar.
Idea clave
La oración prepara el corazón y la intención antes de una conversación delicada.
Tu reto para esta idea
Antes de esa conversación pendiente, reza cinco minutos por la persona y revisa qué bien buscas para ella.