Relaciones
Reparar heridas empieza escuchando
No todo dolor necesita defensa; muchas veces necesita verdad y cuidado.
Cuando alguien ha sido herido, la tentación es explicar rápido, justificarse o pasar página. Pero las heridas no sanan porque otros tengan prisa.
Escuchar no significa aceptar cualquier acusación sin más. Significa tomarse en serio a la persona, reconocer el daño si lo hubo y buscar caminos reales de reparación.
La Iglesia y cada cristiano están llamados a ser lugar de verdad y misericordia. Sin escucha, la caridad se queda en palabras.
Idea clave
Las heridas se reparan mejor con verdad, escucha y pasos concretos.
Tu reto para esta idea
Si alguien te expresa una herida, no te defiendas enseguida: escucha y pregunta qué necesita ahora.
BASADO EN
Rosario de la misericordia →