Disciplina
Renuncia a palabras hirientes
No todo lo que puedes decir ayuda a amar mejor.
La crítica que humilla, la murmuración y la broma cruel parecen poca cosa cuando todos se ríen. Pero pueden dejar a alguien marcado y endurecer tu propio corazón.
Callar a tiempo no es falsedad. A veces es caridad, prudencia y dominio de la lengua. También puedes decir una verdad necesaria sin convertirla en golpe.
La vida cristiana se juega mucho en conversaciones normales. Si tus palabras no pueden sanar, al menos que no abran más heridas.
Idea clave
Dominar la lengua es una forma concreta de caridad.
Tu reto para esta idea
Hoy no digas nada malo de una persona ausente; si aparece la ocasión, cambia el tono.
BASADO EN
Amabilidad →