A Jesús le duele vernos separados: rezó justo por lo contrario.
Católicos, ortodoxos, protestantes… llevamos siglos separados y casi lo damos por normal, como si fuera el paisaje. Pero no lo es. La última noche, Jesús rezó justo por lo contrario: «que todos sean uno». Nuestra división le duele.
No se arregla fingiendo que las diferencias no existen ni renunciando a la verdad. Se trabaja con oración, conociéndose de verdad y queriendo a los demás cristianos como hermanos que comparten el bautismo, aunque todavía no estemos en plena comunión.
Tú también pones tu grano: rezar por la unidad, tratar sin caricaturas a quien cree distinto, alegrarte de lo bueno que hay en ellos. La unidad empieza en cómo miras al de al lado.
Idea clave
La división entre cristianos no es normal: Jesús rezó por la unidad y a ella estamos llamados.
Tu reto para esta idea
Reza hoy por la unidad de los cristianos y habla con respeto de otra confesión en vez de caricaturizarla.