La incoherencia debilita más que muchos errores.
Decir una cosa y vivir otra rompe la confianza. También debilita la autoridad prometer consecuencias que no se cumplen o evitar siempre el conflicto por comodidad.
La autoridad en casa nace mucho del ejemplo. No exige perfección, pero sí coherencia, presencia y capacidad de rectificar cuando uno se equivoca.
Un buen líder no necesita ocupar todo el espacio. Da dirección, corrige con respeto y consigue que otros puedan trabajar y crecer con más libertad.
Idea clave
La autoridad se sostiene con coherencia y ejemplo.
Tu reto para esta idea
Cumple hoy algo que habías marcado. Aunque cueste mantenerlo.