La oración no vale menos porque hoy no emocione.
Rezar es elevar el pensamiento a Dios. A veces saldrá con gusto y otras veces con sequedad, cansancio o distracciones. Eso no la vuelve falsa.
También hablas con una persona querida cuando estás cansado, si la relación importa. Con Dios pasa algo parecido: la fidelidad sencilla mantiene en pie el trato cuando la emoción no ayuda.
Esta pregunta necesita calma, no un eslogan. Muchas dudas se entienden mejor cuando separas las cosas: qué dice la fe, qué puede ver la razón, qué viene de la experiencia personal y qué quizá nace de una herida o de un prejuicio.
Idea clave
Rezar sin ganas puede ser una forma muy real de amor.
Tu reto para esta idea
Reza hoy tres minutos aunque no tengas ninguna gana especial.