Una fe a medida suele adorar nuestras propias ideas.
La religión verdadera no puede depender solo de lo que a mí me encaje. Si Dios existe, la pregunta decisiva no es qué religión me resulta cómoda, sino cómo se ha dado a conocer.
Inventarse una religión personal puede parecer libre, pero deja al propio gusto como juez final de todo. Buscar la verdad pide mirar la realidad de Dios, del hombre y de la revelación.
Idea clave
La religión verdadera se recibe desde la verdad, no se fabrica al gusto.
Tu reto para esta idea
Detecta una idea de Dios que quizá has hecho demasiado a tu medida.