Puede tenerlo, aunque no sea fácil verlo.
El dolor no es bueno por sí mismo y no conviene hablar de él con ligereza. Hay sufrimientos que solo pueden mirarse con respeto y silencio.
Pero vivido con Dios, el sufrimiento puede abrir profundidad, purificar prioridades y enseñar a amar mejor. No todo dolor es absurdo si se une a un sentido más grande.
Unir el dolor a Cristo no significa buscarlo ni rechazar ayuda. Significa no atravesarlo solo y confiar en que incluso una etapa difícil puede abrir un camino de amor y esperanza.
Idea clave
El dolor puede tener valor cuando se vive con sentido.
Tu reto para esta idea
No rechaces automáticamente lo difícil. Pregúntate cómo puedes vivirlo mejor.