Si puedo hablar con Dios directamente, ¿para qué rezar a María o a un santo?
Es una buena pregunta, y la respuesta no es que a Dios no se le pueda hablar de tú a tú: claro que sí, y es lo primero. Rezar a María o a los santos no sustituye eso; lo acompaña.
Es lo mismo que hacemos entre nosotros: cuando algo te preocupa, además de intentar resolverlo, pides a gente que te quiere que rece por ti, que te eche una mano. Los santos y María son familia que ya está con Dios y sigue de tu parte. Pedirles que intercedan no le quita nada a Dios; se lo lleva a Él contigo.
Con María, además, hay algo de madre: acudir a ella es dejarse llevar de la mano hacia su Hijo. No es rodear a Dios; es acercarse a Él acompañado.
Idea clave
Pedir a María y a los santos no sustituye a Dios: es que recen contigo y te lleven a Él.
Tu reto para esta idea
Encomienda hoy una preocupación tuya a María o a un santo, y a la vez háblalo directamente con Dios.