Ser perdonado no arregla sin más todo lo que hay que sanar.
Cuando Dios perdona, la culpa queda perdonada. Pero el pecado deja desorden, heridas y consecuencias que viene bien reparar con amor, obras buenas y sacrificios ofrecidos.
No se repara porque Dios sea rencoroso. Se repara porque el amor quiere restaurar lo dañado. Pedir perdón abre la puerta; reparar ayuda a ordenar de nuevo la casa interior.
Idea clave
La reparación es una respuesta de amor al perdón recibido.
Tu reto para esta idea
Haz hoy una pequeña reparación por un fallo concreto.