Lo obligatorio no siempre es menos amoroso.
La Misa dominical es obligatoria porque adorar a Dios no es un asunto menor. Somos criaturas, recibimos todo de Él y necesitamos volver cada semana al centro.
La obligación no pretende sustituir el amor, sino protegerlo cuando el ánimo flojea. Igual que cuidamos compromisos importantes aunque no apetezcan, la Iglesia custodia con este mandato un bien enorme para el alma.
Idea clave
La obligación de la Misa protege un bien espiritual grave.
Tu reto para esta idea
Prepara la próxima Misa antes de llegar, aunque sea con una intención sencilla.