«Auméntanos la fe», le dijeron los apóstoles. También tú puedes pedirlo.
Solemos pensar que la fe es algo que se tiene o no se tiene, y que aumentarla depende solo de leer o entender más. Pero la fe es, antes que nada, un regalo. Y los regalos se piden. Los apóstoles, sin más, le dijeron a Jesús: «auméntanos la fe».
No es magia ni un botón que lo enciende de golpe. Crece con el trato: rezando, reconociendo a Dios en lo que te pasa, dando el paso aunque no lo veas todo claro. Pero empieza por algo tan sencillo como pedirla.
Cuando dudas, cuando la notas floja, no te quedes solo peleando con la cabeza. Dile con confianza: «Señor, creo, pero ayúdame a creer más». Esa oración corta abre más puertas de lo que parece.
Idea clave
La fe es un don que puedes pedir: «Señor, auméntame la fe».
Tu reto para esta idea
Hoy, en un momento de duda o desánimo, reza sencillo: «Señor, creo; ayúdame a creer más».