Bernadette escarbó en la tierra donde le indicaron, y brotó un manantial.
En 1858, en Lourdes, la Virgen se apareció a Bernadette, una chica de catorce años. En una de las apariciones le señaló con el dedo un lugar de la gruta donde debía beber agua. Bernadette escarbó allí con las manos, y surgió un manantial bastante caudaloso.
Bernadette no entendía por qué le pedía algo así. Lo hizo. El agua vino después.
A veces Dios nos pide cosas cuyo sentido todavía no vemos: perseverar en algo que no da frutos, perdonar, seguir rezando, esperar. Obedecer sin tener todas las respuestas no es ingenuidad: es fiarse de alguien que ve más lejos.
Idea clave
Fiarse de Dios a veces es hacer lo que te pide antes de ver el resultado.
Tu reto para esta idea
Sigue hoy con algo bueno que haces por Dios aunque todavía no veas el fruto.