No es un amor cómodo: es un amor que se entrega.
Cristo no ama usando, manipulando o buscando solo recibir. Ama dándose, perdonando y queriendo de verdad el bien del otro.
Un noviazgo cristiano aprende de ese amor. No convierte al otro en objeto de deseo o compañía, sino en alguien a quien cuidar y ayudar a llegar al cielo.
Una relación sana no elimina el esfuerzo. Enseña a salir de uno mismo sin perder la dignidad, a acompañar sin controlar y a hablar sin humillar.
Idea clave
Amar es darse, no usarse.
Tu reto para esta idea
Haz hoy un acto concreto de entrega por tu pareja. Sin esperar aplauso.