Hoy las opiniones se fabrican en serie, como el jabón. No compres sin mirar.
Vivimos rodeados de modas que no son solo de ropa: también de ideas. Se difunde una opinión y, en poco tiempo, «todo el mundo» piensa igual, se indigna por lo mismo, repite las mismas frases. Es cómodo dejarse llevar por el rebaño; casi ni se nota.
Ser limpio de corazón, en el fondo, es ser de una pieza: obrar igual estés donde estés, ser fiel a lo que crees hasta el final, no calcular tu conducta según lo que hace la mayoría. No por llevar la contraria, sino por tener criterio propio.
No se trata de despreciar a los demás ni de creerte especial. Se trata de pensar antes de tragar, de preguntarte si crees algo porque es verdad o solo porque lo cree tu grupo. Tener criterio, hoy, es casi un acto de valentía.
Idea clave
Tener criterio propio, sin seguir al rebaño, es parte de un corazón íntegro.
Tu reto para esta idea
Ante una opinión que «todos» repiten hoy, párate y pregúntate si de verdad la piensas o solo la has copiado.