Defender la naturaleza y despreciar a la gente no encaja.
Se puede caer en algo raro: enternecerse con cada especie y a la vez pasar de las personas concretas que tienes al lado. O al revés, ir de solidario sin mover un dedo por el entorno. Las dos cosas cojean.
El cuidado del mundo y el cuidado de las personas van juntos. No es coherente pelear por el planeta mientras se olvida la dignidad del que sufre, del que aún no ha nacido, del anciano o del que estorba. La misma raíz sostiene ambos respetos.
Cuidar de verdad es cuidar entero: las cosas creadas y, sobre todo, a las personas, que valen más que todo lo demás.
Idea clave
El respeto a la naturaleza y el respeto a las personas nacen de la misma raíz.
Tu reto para esta idea
Hoy, junto a algún gesto de cuidar tu entorno, ten uno concreto de cuidado hacia una persona a la que sueles pasar por alto.