Actuar sin salir de la duda es jugar con fuego.
A veces hacemos algo sin tenerlo claro, con esa vocecita de «no sé si esto estará bien», y tiramos igual. No es buena idea. Cuando tienes una duda seria sobre si algo es correcto, lo prudente no es lanzarte, sino resolver la duda primero.
Salir de la duda es sencillo, aunque cueste un poco: pensar con calma, informarte, preguntar a alguien con criterio, rezarlo. No se trata de bloquearte por todo, sino de no actuar a ciegas en lo que importa.
Decidir con la duda puesta suele acabar en arrepentimiento o en excusas. Aclararla antes te ahorra las dos cosas y te deja en paz con lo que haces.
Idea clave
Ante una duda seria sobre el bien y el mal, resuélvela antes de actuar.
Tu reto para esta idea
Si hoy te ronda un «no sé si debería…», párate: infórmate o pregunta antes de decidir, en vez de tirar a ciegas.