Relaciones
No crees mundos paralelos
Convivir sin encontrarse también puede ser una forma de distancia.
Puedes compartir ciudad, clase, parroquia o trabajo con personas distintas y, aun así, no encontrarte nunca con ellas. Cada grupo vive a su lado, sin tocarse.
La integración real necesita algo más que tolerarse desde lejos. Pide conversación, proyectos comunes, paciencia con lo distinto y ganas de aprender del otro. El Evangelio empuja a formar una familia más grande. No para borrar diferencias, sino para que no se conviertan en muros.
Idea clave
La convivencia madura cuando pasa de coexistir a encontrarse.
Tu reto para esta idea
Busca hoy un punto común con alguien de un grupo con el que casi no te mezclas.
BASADO EN
Tolerancia →