Son formas distintas de entregar la vida, no categorías de cristianos de primera y segunda.
Algunas personas están llamadas al matrimonio y otras a entregar su vida en el celibato. Ninguno de los dos caminos es el premio y el otro el plan de reserva: los dos llevan a la santidad y tienen a Cristo como meta. Compararlos como si compitieran deforma a los dos.
El matrimonio no es una opción menos espiritual, y el celibato no es quedarse sin amor. Cada vocación tiene sus dones, sus renuncias y su manera de servir.
La pregunta importante no es cuál parece mejor desde fuera, sino dónde te llama Dios a aprender a amar.
Idea clave
Matrimonio y celibato son dos caminos distintos para amar del todo, con Cristo como meta.
Tu reto para esta idea
Reza hoy por alguien que viva una vocación distinta de la tuya y agradece el bien específico que aporta.