Disciplina
Mandar es servir a los sin voz
La autoridad se mide por cómo cuida al más débil.
Tener responsabilidad sobre otros no es una licencia para imponerse. En una familia, un grupo, un trabajo o una ciudad, mandar bien significa mirar primero a quien puede quedar olvidado.
La política, la dirección o cualquier liderazgo se estropean cuando se vuelven puro interés. Recuperan dignidad cuando buscan justicia y protegen a quien no puede defenderse solo.
El poder cristiano se parece más al servicio que al dominio. Quien manda debería preguntarse a quién está levantando.
Idea clave
La autoridad es más humana cuando sirve al bien de los más frágiles.
Tu reto para esta idea
Si tienes alguna responsabilidad hoy, úsala para facilitar la vida a alguien con menos voz.
BASADO EN
Doctrina social →