Ver más señales no siempre significa creer mejor.
Los milagros pueden reforzar la fe porque muestran la acción de Dios. Pero no anulan la libertad: una persona cerrada puede negar incluso lo evidente.
Por eso no viene bien vivir exigiendo pruebas nuevas. La fe madura aprende a recibir los signos de Dios con humildad y a responder con conversión, no solo con curiosidad.
Idea clave
Los signos de Dios piden una respuesta libre, no solo asombro.
Tu reto para esta idea
Agradece hoy un signo de ayuda de Dios que quizá habías dado por normal.