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Lo tuyo no es solo tuyo

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La propiedad viene con una hipoteca social de serie.

Tener cosas propias es legítimo y bueno: da libertad, permite cuidar de los tuyos, empuja a trabajar. La propiedad privada no es el enemigo. Pero viene con una condición de fábrica: los bienes del mundo son, en el fondo, para todos. Eso significa que lo que tienes no lo tienes solo para ti. Puedes usarlo, disfrutarlo, hacerlo crecer; y a la vez estás llamado a que sirva también a los demás, sobre todo a quien menos tiene. No es que te quiten lo tuyo: es no vivirlo como si el resto no existiera. Se nota en detalles: compartir, no despilfarrar, pagar lo justo, dar de lo que sobra y a veces de lo que no sobra. Administrar bien lo propio pensando también en los otros es de las formas más concretas de amar.

Idea clave

La propiedad es legítima, pero los bienes están destinados también al bien de todos.

Tu reto para esta idea

Mira algo que tengas de sobra y ponlo hoy al servicio de alguien que lo necesite.

BASADO EN

Doctrina social →